SERVICIOSJA"

MI MAMÁ TRABAJA

UNA PROPUESTA FEMINISTA EN PEDAGOGIA PARA LA EDUCACION INICIAL DESARROLLADA POR ROSARIO ADRIAN

Contacto: nayacharo@hotmail.com
Cel. 71582302

“Me dijeron que es un buen lugar para dejar a mi hija”
(Sabina Choque, es enfermera pero trabaja)

Mi mamá trabaja, presta el servicio a madres de los diferentes sectores sociales, sin embargo mujeres de sectores populares son las que más llegan al espacio, madres lavanderas, trabajadoras del hogar, vendedoras, meseras, estudiantes universitarias, porteras y también madres profesionales: trabajadoras sociales, abogadas, profesionales en salud y turismo, contadoras y profesoras.

“Esta guardería no se dedica a las fechas del
mar o el día del padre, hace su trabajo. Yo

confío en este lugar porque sé que mi hija
está muy bien”
(Silvia Montesinos- madre psicóloga y artesana en telares)


Mi Mamá trabaja es un servicio social, planteado a las madres de todos los sectores sociales, las madres son las que necesitan contar con un espacio seguro y confiable para dejar a su hijas/os. Madres rebeldes que se arriesgan a tomar sus proyectos de vida y alcanzar cada sueño, se atreven a seguir estudiando, o buscar mejores alternativas de trabajo, etc.

Entonces “Mi mamá trabaja” al constituirse en un espacio de acogida de las hijas /os de las madres, se plantea la oportunidad para brindar un servicio no solo de cuidado sino también educativo; es decir que esta población no pierda su tiempo, sino tengan oportunidades de desarrollar sus capacidades y potencialidades. Por lo tanto, se plantea cuatro ejes grandes de desarrollo: vida cotidiana y desarrollo de la autonomía personal, psicomotricidad y expresión corporal, lenguaje y música, y desarrollo: vida cotidiana y desarrollo de la autonomía personal, psicomotricidad y expresión corporal, lenguaje y música, y desarrollo.

La propuesta educativa parte de la visión feminista de Mujeres Creando, donde la
sexualidad, la expresión de las emociones, tomar la palabra, cuestionarse las
relaciones violentas, el racismo, la sensibilidad, la curiosidad, los mismos juguetes
bélicos o las casillas de los géneros, el cotidiano forman parte del lenguaje y las propuestas pedagógicas.


Por supuesto que no nos detenemos en las fechas cívicas o las fechas típicas que
agarra el calendario escolar boliviano, organizamos los contenidos y todo el trabajo
entendiendo que necesitamos construirnos en planos internos y externos, donde
ambos se relacionan y se construyen en uno, en un ritmo propio y auténtico de cada niña o niño..

  1. Prevención de la violencia sexual con las niñas y los niños. (Cuerpo, atención, la
    calle, la casa, hablar de temores o miedos con la madre o personas que nos respetan,
    emociones).

  2. La madre/ las madres (sus palabras, su trabajo, su no, su tiempo, la solidaridad, el respeto).

  3. Reciclado de bolsas nylon (armado de ladrillos ecológicos, proceso de reciclado, bolsas y frutas, bolsas y animales).

Enseñamos con la metodología de María Montessori, pero también partiendo de
situaciones del cotidiano, de lo que le interesa a la población: una necesidad, un
berrinche, visitar la casa de los libros (biblioteca), o elaborar una comida, organizar un
paseo, un regalo para mamá, un cuento para mamá. Aprender a ver lo pequeño como
lo grande, a preguntarse o preguntar, a respetar el cuerpo o aprender a recoger el
desorden, aprender a colaborar o a reconocer el cuerpo como propio, etc. son
procesos a largo tiempo; donde las madres muestran atención y curiosidad, por ello
muchas de ellas participaron de talleres y reuniones que el Espacio también lo viene
proponiendo con diferentes temas, procesos donde también muchas mujeres
comienzan a desatar sus rebeldías o dejar sus sentimientos de culpa.

El espacio es adaptado y continuamente reorganizado, de acuerdo a los planes de
trabajo o las necesidades que vamos considerando para que la población encuentre
símbolos o situaciones que ayuden a aprender de mil formas. Utilizamos mucho papel
(mejor si es reciclado), pintura, pinceles y brochas, agua, masa de sal, sal, telas de
colores, lanas, pegamento, fotocopias de cuadernillos, nuestros cuentos y nuestras
colchonetas. Por lo menos cada wawa se lleva cada mes un cuaderno de trabajo,
provocando con esta forma, la construcción de un lenguaje importante y a la vez quizá
un espejo de lo que van haciendo las niñas/os.