
Autora:
Graciela Toro |
El negocio de la pobreza al desnudo
Prestarse para pagar la deuda y autoexplotarse, incluso involucrando a
los hijos e hijas, para cumplir con las cuotas mensuales. Ese es el
impacto del microcrédito en miles de mujeres bolivianas. Mientras, la
cartera bruta de las entidades microfinancieras y de los bancos
especializados ha crecido de 629,5 millones de dólares en 2006 a 1.382
millones en 2008.
En el
libro, Graciela Toro pone en evidencia el circuito privilegiado por las
políticas gubernamentales —neoliberales y “de cambio”— en el que se
encuentran las Organizaciones no Gubernamentales sin fines de lucro, las
Instituciones Financieras de Desarrollo (IFD), los Fondos Financieros
Privados (FFP) y los bancos especializados que obtienen ganancias
excepcionales, a costa de la gente, en especial mujeres, que necesita de
créditos para sobrevivir en una economía de desempleo e informalidad.
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