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Los Elegidos
A una
semana de la inauguración
de la Asamblea Constituyente en Bolivia
María
Galindo
Mujeres Creando
Fotos:
Idoia Romano
(English Version)

A
una loca no la puede tomar en serio nadie
Petiso, moreno, gordito, borracho y maricón me confesaba una
pasión incontenible mientras intentaba besarme cualquier parte
del cuerpo, sujetándose apenas en mis caderas. Esta pasión la
había desatado su hermana; madre soltera y homofóbica que había
decidido votar por esta loca en las elecciones a la
constituyente.
Ese voto era simplemente inexplicable para él mismo, era la
señal que había esperado por más de diez años, era el vínculo
entre un hermano y una hermana separados por la más absurda de
las incompresiones y necesitados el uno de la otra para mirarse
en un mismo espejo, para compartir un domingo, para hacer
antesala juntos en hospitales y velatorios.
La pastelera, madre de dos niñas y un niño me utilizó en cambio
para romper por fin el vínculo con su pareja; guardia de
seguridad, celoso, violento y borracho también.
Descaradamente me cuenta como me utilizó para desencadenar con
él un conflicto con mis panfletos en mano, azuzar con mi cara su
rabia para por fin decirle que se vaya de su vida. Exactamente
como quien le tira un pedazo de carne fresca a un perro rabioso,
para poder escapar de la jaula que compartían. El brillo de sus
ojos era tan bonito que me olvidé preguntarle si realmente había
votado por mí. Parece que el domingo aquel ella ni siquiera
llegó a la urna, se quedó rumiando paralizada en una plazuela
del barrio pensando por donde empezaría su vida nuevita y sin
usar.
Me usaron también sermoneros cristianos en sus salones de
oración para anunciar el Apocalipsis, el castigo de Dios y la
proximidad del fin del mundo, dejando la única posible salvación
en los hombros cansados de mujeres sumisas, silenciosas y
enfermas, sostenidas sobre dos columnas de estrías con várices
en altorrelieve que son sus piernas. Sermón de domingo que ellas
escuchan mientras esconden su boca entre mantas y sus manos
entre mandiles, dejando en algunos casos que lágrimas amargas
caigan, mientras ellas piden perdón al Señor por la candidatura
de tan demoniaca pecadora.
En cambio, en medio de un debate abierto entre ollas gigantes y
platos repletos de donde se va derramando la sopa sobre la
acera, una cocinera callejera me dice de frente que todo esta
bien, que está de acuerdo con todo y que le gusta. Pero, pero
menos la locura. Que a una loca no la puede tomar en serio
nadie, ella tampoco. Ante frase tan contundente, dicha además
con todo el cuerpo, como solo una hermosa y gorda cocinera lo
puede hacer, yo no digo nada. Pero pienso, pienso y me sonrío y
sé que si la sociedad fuese una olla, el único cucharón que
movería la mermelada desde el fondo sería el de la locura.

Ha ganado Evo, ha perdido Eva
Es
así que los 1877 votos cayeron pesadamente dentro de las urnas
para sedimentarse bien al fondo y transformarse en abono de
rebeldías que nada, nada?, nada¡ tienen que ver con un proceso
electoral. Son votos que hacen más bien de palanca para tomar
decisiones existenciales. Son votos que no construyen
representación. Los imagino bailando al fondo de las urnas,
cantando y rompiendo el aburrimiento de los cientos de miles de
votos que corean un sí y que tienen como contenido una renovada
forma de clientelismo estatal, una renovada forma de caudillismo
esta vez indígena.
Los cientos de votos que en el fondo de la urna piden pegas, los
cientos de miles de votos que suicidan dignidades y entierran
disidencias. Como es el caso de mi comadre que eligió la gorrita
azul y el grupo de choque para conseguir la pega que desde la
campaña del 2002 le vienen ofreciendo. Ella claro no votó por
mi, ni me saludó, ni me apoyó, ni siquiera me escucho. Yo era
simplemente incómoda, inconveniente e inoportuna. Madre soltera
como es, tiene que velar no por la dignidad de su maternidad,
sino por la miseria de su propia maternidad.
A mis amigas que cada vez son más las que suman sin contar en
las bases del MAS y a las que suman entre las funcionarias del
MAS que cada vez son más también les digo sinceramente que había
que estar ahí. Había que ver como se hostigaba a nuestras
delegadas con insultos escogidos del gran basurero de la
homofobia, del racismo y del machismo.
Como se pegaban los busca-pegas por las actas. Como se
impusieron los candidatos y las candidatas sin respetar la
decisión de las organizaciones, como esos candidatos no
asistieron a debates porque tenían como único discurso el "yo
soy Evo". Así se armo esta constituyente a la mala; sin aire
para respirar, sin ideas para discutir y sin voluntad de cambiar
nada de nada.
Como dice el vicepresidente Alvaro García Linera, no se trata de
cambiar la Constitución Política del Estado, se trata de
reescribirla con otros protagonistas, reescribiendo, reiterando
y copiando todos los odios. Reescribir tomando como base las
formas de repartija del poder; sea este autonómico, regional o
nacionalista. Sea este empresarial, militar, de color de piel,
de sexo o de edad.
Reescribir con omnipotencia y prepotencia las leyes patriarcales
como quien dicta el génesis; no volarán los peces, ni nadarán
los pájaros.
Quedará cerrada con un pesado candado la puerta de ley una vez
más y quien sabe por cuantos años. Cerrada esta la puerta a "los
otros", a los ajenos y a los impropios.
Hemos quedado afuera, bien afuera tanto que nuestra voz resuena
en el eco de los abismos, tanto que nuestras propuestas se
gritan al "sordo cielo" porque no tienen en este proceso
constituyente ninguna cabida.

Se
refundará el país en base a los elegidos
No
son las leyes que nos devolverán nuestra maternidad a las
mujeres, aunque son leyes y mandatos que nos la expropian. No
son leyes que nos devolverán a las mujeres la soberanía sobre
nuestros cuerpos aunque son leyes las que nos la arrebatan en
violaciones, maternidades impuestas y formas de cosificación
varias que nos convierten en cosas sin decisión, ni dignidad.
Nuestras familias sin padres seguirán siendo de segunda y de
segunda nuestros hijos e hijas. En los colegios religiosos o no,
religiosamente repetirán nuestras criaturas que mamá no trabaja
, que papá es el que manda y que la patria se la defiende en los
cuarteles. Seguirá proscrita del aula la poesía, proscritas las
formas del amor entre hombres y entre mujeres. Vetadas las
historias y las literaturas que no hagan referencia a héroes,
vetadas las historias de quienes se rebelan contra las culturas
"originarias" para plasmar peligrosas originalidades.
Se refundará el país en base a los elegidos para reescribir las
leyes a medida del poder y de los poderosos y a ese hecho y a
ese acto se nombra hoy en Bolivia como Asamblea Constituyente.
A quien ha puesto sus ilusiones en este proceso y me dice que
estoy exagerando y que estas críticas son muy duras. A ellos y
ellas quisiera responderles con cariño desde un ejemplo directo
concreto y lacerante:
Esta semana una niña violada por su padrastro no pudo abortar
porque dos jueces se excusaron. Nuestra Ministra de justicia
Casimira Rodríguez indígena, trabajadora del hogar y máximo
"signo anticolonial" no dijo nada, aunque el tema le atinje
directamente. Estaba muy ocupada ornamentando los gabinetes y
conferencias de prensa de Evo. Sus parlamentarias entre las que
hay tanto dirigentes indígenas como tecnócratas de género no
dijeron, ni hicieron nada porque simplemente no tienen ni voz.
Las mujeres en este proyecto son exactamente lo que fueron los
indios en el proyecto neoliberal blancoide, eso que hay que
utilizar porque diversifica ornamentalmente sus escenarios.
El escenario de la constituyente es harto más mediocre que el
del parlamento y el gabinete, porque son los de la tercera fila;
elegidos a dedo y legitimados por el voto de la mano del
caudillo. Se aseguraron que electos sean simples escribanos de
lo que dicte la cúpula izquierdista que maneja acá el show y las
decisiones.
De esta constituyente las mujeres hemos quedado fuera como
proyecto de cambio y de este esquema político que tiene como
figura central a Evo Morales las mujeres somos un ornamento no
al estilo de la derecha que reivindica nuestro papel de madres y
esposas, sino al estilo de la izquierda que reivindica nuestro
papel de cocineras de sus asambleas, ampliados y congresos.
Me gustas las imillas alzadas,
las chotas boconas,
las birlochas insolentes
y las cholas contestonas


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