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Artículo en italiano
VALENCIA, ESPAÑA; SEDE DEL XIV
ENCUENTRO INTERNACIONAL DE MUJERES DE NEGRO, DEL 16 AL 20 DE
AGOSTO
Mujeres de Negro es una red internacional de mujeres feministas
y antimilitaristas que trabajan por la paz oponiéndose a las
guerras, denunciando la violencia específica contra las mujeres
y buscando la participación femenina en la resolución de
conflictos y en las negociaciones de paz. La red internacional
de Mujeres de Negro celebró su décimo cuarto encuentro en
Valencia, del 16 al 20 de agosto
SIN
RESIGNACIÓN
texto
solitario
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el documento en word
Idoia Romano.
Mujer de Negro Euskadi
Encuentro de mujeres de negro. Agosto 2007
Me dirijo a las Mujeres
de Negro del Mundo, eso no quiere decir que no escriba
de cara a otros escenarios de discusión, de reflexión y de
lucha, porque no creo -desde ya- en ninguna forma de reflexión
endogámica que no tenga la vocación y la conciencia de
trascender las propias fronteras autocomplacientes de cualquier
dinámica colectiva.
Escribo entonces
simultáneamente de cara a los movimientos sociales en España,
de cara a las feministas sueltas y organizadas de otras partes
del mundo, de cara a la gente suelta muchas veces muy agotada
que sufre el aislamiento de no hallar espacios de reflexión por
colocarse en formas de comportamiento y pensamiento a
contracorriente que no complacen a nadie; de las cuales hay
tantas en Euskadi y en la propia España.
Estoy segura de, que a pesar
de las distancias y los aislamientos en todas las direcciones,
habrá mujeres que construirán empatía y usarán estas palabras
como útiles para sus propios procesos.
Por eso me permito
presentarme a este encuentro con esta modalidad de texto
solitario. Estoy presente como texto solitario convirtiéndose
las palabras en mi presencia corporal no por cobardía, no por
evadir discusión ninguna, ni mucho menos porque me halle hoy
profundamente comprometida con una lucha social muy concreta en
Bolivia; ninguna de esas sería razón suficiente para no asistir
yo al encuentro.
He tomado la decisión hace
más de 15 años de pensar mi condición de vasca como mujer de
negro, como feminista y como antinacionalista. Estas
connotaciones marcan mi vida cotidiana y todo mi accionar
político. Por eso la modalidad de texto solitario es la única
que me permite estar presente sin tener que agotarme en la
auto-justificación, sin resignarme a la confusión e inmadurez
política con que la red ha tomado “el conflicto vasco” y
sin contribuir definitivamente a la vanalizacion haciéndome
cómplice de un simulacro.
Empiezo por el
final; la red de mujeres de negro de España no ha logrado por
muchísimas razones, que no son anecdóticas, ni profundizar ni
tomar posición ni pública ni internamente sobre el conflicto
armado más dramático de la sociedad española. Es por ello, que
mi presencia corporal hecha palabras en un texto resulta, siendo
la más difícil y la más coherente que para mí misma encuentro,
al mismo tiempo la más criticable.
Parto de la
necesidad de reconceptualizar las cosas; una reconceptualización
que implica repensar y salir de los lugares cómodos desde donde
estamos rutinariamente colocados y colocadas casi como
televidentes de nuestra propia realidad social. No estoy
hablando de la reconceptualización que se hace desde la
academia, desde la distancia sobre lo que otras puedan estar
viviendo, sirviéndonos los conflictos de Colombia, Israel o
Belgrado como anestésicos para no repensar nuestra propia
realidad político social.
Reconceptualizar es una
práctica que en la sociedad española en su conjunto no sólo
hemos abandonado, sino delegado en los partidos políticos,
sindicatos, iglesias, oeneges y otras formas de
institucionalidad que intermedian “en nuestro nombre” y
sobre la base de nuestra comodidad, resignación, aburguesamiento
y ausencia de organización y de voz propia.
Un ejemplo de esto en el caso
del conflicto vasco, si así quieren llamarlo, ha sido el
ahotsak y tantas otras instancias. (ironías de la vida pues
“ahotsa” quiere decir voz cuando significó en los hechos
y finalmente un enmudecimiento)
“No soy
originaria soy original”:
(graffiti
de las Mujeres Creando de Bolivia)
Identidad,
cultura, nacionalismo y “guión oficial” vasco
Cuando
hablo de un guión oficial vasco me refiero a un conjunto de
definiciones, adjetivos y atributos incuestionables, rígidos, homogeneizantes y preestablecidos simultáneamente desde:
-
La
cultura como lugar fundamental de pertenencia
-
La
familia como lugar de imposición de ese guión
-
Desde el
Estado nacionalista y todas sus instituciones como pacto social
inamovible.
Quiero
decir que el peso del guión oficial vasco se corresponde,
complementa y refuerza entre el ámbito público y el ámbito
privado. Se convierte en un pacto de la sociedad con el Estado
que pasa por formas simbólicas de sometimiento, acatamiento y
obediencia. Se trata de una cadena de contenidos que son
imposiciones y privilegios confusamente entremezcladas.
El manejo
social de la supuesta conciencia colectiva de ser diferentes, el
papel de la lengua como depositaria de estos contenidos, el
modelo educativo autoritario, que con ser vasco se autojustifica
inmediatamente, son sólo algunos ejemplos de esa construcción
social. Construcción social que te convierte y demanda de ti
sentirte perteneciente a una comunidad separada y distinta de
las y los demás, que mina el concepto de universalidad, que
refuerza el sentido de privilegio innato y de frontera
separatista permanentemente autojustificada.
En ese
contexto “la otra, la diferente no perteneciente” y peor
aun “el o la que se aparta” resulta ser una amenaza
inaceptable. Declararse como paria no perteneciente resulta ser
la única grieta posible para responder y reaccionar ante el
impacto de enmudecimiento, disciplinamiento e inmovilización que
esta estructura social demanda de tu comportamiento.
Salir del
guión oficial vasco
Salir del
guión oficial vasco es crear otro espacio, otros contenidos y
otros lenguajes que puedan expresar formas de desobediencia
profundas, ruptura con un circuito vicioso de privilegios y
contenidos patriarcales, salir del guión oficial vasco es mi
primera propuesta concreta de trabajo. Revolcarse ahí
adentro o conciliar es seguir conectándose viciosamente con un
círculo de poder que regresa a su propia justificación
infinitamente.
Me
pregunto: ¿Quién debe o no tomar palabra sobre esto?.
Al igual
que la violencia del conflicto vasco ha trascendido a todo el
territorio español, lo mismo el guión oficial vasco ha sido su
carta diplomática en todo el país. El guión oficial vasco
funciona no solo como autoatribución sino también se demanda el
reconocimiento de su sentido y valor desde fuera de lo vasco.
En ese
contexto romper el guión oficial vasco no es una tarea exclusiva
de las y los vascos, es una tarea que nos atinge de manera
directa a todos y todas quienes tomamos posición ante la
violencia patriarcal y ante el sentido de construcción de
privilegio. No hacerlo puede parecer “políticamente correcto”
pero tan solo resulta ser un acto de obediencia que no de
respeto.
No en nuestro nombre
Hacer un análisis feminista de este
“conflicto”
no supone la simplicidad mecánica de
preguntarse sobre el papel de las mujeres en este conflicto. La
pregunta no es ¿cómo afecta este conflicto a las mujeres o si
somos victimas o protagonistas del conflicto?. El análisis
feminista supone un análisis del contenido patriarcal.
Preguntarnos sin límite, aplicar la lógica de la duda, utilizar
las categorías de análisis que el pensamiento feminista ofrece
para analizar al sujeto protagonista del conflicto, el contenido
simbólico del conflicto, el vínculo entre público y privado y el
tejido social en el cual estos actores se sostienen. A partir de
ahí, recién podemos preguntarnos sobre el lugar de las mujeres
en este conflicto, plantear las grietas de ruptura y tomar
postura.
El conflicto vasco no es un conflicto vasco:
Del pueblo, al padre, del padre el hijo, del hijo al héroe
Pueblo:
El conflicto vasco no es un conflicto vasco, convertirlo en un
conflicto vasco supone la construcción de la figura de
“un pueblo”
que estuviera como movilizador del conflicto. Esta forma de
nombrarlo hace del conflicto un valor universalizante a todo lo
vasco, supremo porque se coloca por encima de cada una de las
personas que formamos de maneras complejas parte de un colectivo
y en ese sentido homogeneizante pero al mismo tiempo
omnipotente, omnipresente y suprasocial. Es así que el concepto
de pueblo está intrínsecamente vinculado al conflicto vasco, es
inútil pretender romper con la lógica de violencia sin romper
con el sujeto supremo que supone ser
“el pueblo vasco”.
Es una especie de perversión lingüística; convertir algo que
pudo perfectamente ser descrito como un
“conflicto de ETA”
en un conflicto vasco. Nominación que es común y cotidiana en
los medios de comunicación y en muchos sino en todos los ámbitos
de discusión.
El falo del pueblo- Conflicto armado vasco:
La otra nominación del “conflicto vasco” es la de
conflicto armado vasco que le da a la anterior dentro el mismo
sentido simbólico solo un plus que es el de “las armas”.
Como el conflicto es del “pueblo”, las armas resultan ser
“del pueblo”, del pueblo en el sentido de ente
suprasocial que se expresa a través de la fuerza. Se trata de un
complemento fálico del pueblo que lo masculiniza y lo convierte
en una presencia y un valor además de supremo, amenazante,
aniquilante y violento.
Los que defienden al pueblo son los que lo representan al pueblo:
Aquellos que dentro de este juego simbólico tienen la
exclusividad de representación o de conexión política con el
“pueblo vasco” son aquellos que lo defienden. La lista va
desde el patriota, el “abertzale” ,que es el que ama
“la patria”, hasta “el etarra”, que es el que muere y
mata por la patria. A través de este pliegue simbólico la acción
violenta se convierte en una supuesta acción de defensa que
tiene como compensación su condición de legítima y de heroica.
Esta cadena es una cadena que en la sociedad vasca ha cruzado
generaciones de padres a hijos. Funcionando los jóvenes varones
como una fuerza de recambio constante. Esta cadena de heroicidad
y patriotismo no es una cadena de discusión política, todo
parece estar ya definido de antemano ni la defensa de la patria,
ni el amor a la patria son discutibles.
Y este puede ser uno de los motivos por los cuales el supuesto
“conflicto vasco” no parece tener un horizonte, un hacia
donde tangible, discutible o susceptible de evolucionar.
¿En que consiste entonces el conflicto vasco?
En tener y construir un enemigo. En dividir el mundo en la
lógica de víctima y victimario, donde los presos no sólo son los
salvadores de la patria, sino las víctimas del conquistador.
La vida social vasca en torno del conflicto de ETA lleva ya
alrededor de 47 años y 5 generaciones donde el proceso hacia una
solución se ha convertido en parte de un chantaje permanente y
territorio de disputa política de los propios partidos. Se ha
condicionado no solamente la vida de la sociedad vasca, sino la
de todo el territorio español.
Frente a esta estructura simbólica enviciada
que no parece susceptible de cambiar por ser a esta altura una
coraza que vive de su propia autojustificación , el
“no en nuestro nombre”
resulta ser no sólo una respuesta vital, sino la apertura de un
horizonte propi
Abriendo un horizonte propio
-
Decir que no tenemos patria ni bandera es contestar radicalmente
este juego.
-
Decir que somos traidoras y que no tenemos enemigos es contestar
radicalmente este juego.
-
Decir que rompemos la
“unidad del pueblo”,
rompiendo con la convivencia sumisa con la violencia es
contestar radicalmente este juego.
-
Decir que no tenemos armas y que no queremos armas es contestar
radicalmente este juego.
-
Decir que el nacionalismo nos ha expropiado las mil maneras
tantas como vascos y vascas hay de vivir nuestra cultura de
reinventarla, mezclarla y recrearla es contestar radicalmente
este juego.
-
Decir que no vamos a servir a la patria, ni aplaudir a los
héroes, ni rendirles homenajes es contestar radicalmente este
juego.
-
Decir que este juego de poder es intrínsecamente patriarcal y
esto incluye el lugar de las mujeres bajo todos sus rostros el
de las madres y novias de los presos incluidas, decirlo es
contestar radicalmente este juego.
-
Decir que rechazamos cualquier sentido de superioridad afincado
en pueblo alguno es decir que vemos en ese sentimiento una forma
más de fascismo y eso es contestar radicalmente ese juego.
-
Decir que el dialogo no es un horizonte, sino un chantaje de
unos y otros es contestar radicalmente este juego.
-
Decir que todos los nacionalismos, empezando por todos los que
hay en España son parte del mismo festín patriarcal expropiador
de la vivencia compleja y abierta de las culturas
convirtiéndolas en motivo de creación de nación es contestar
radicalmente este juego.
-
Decimos que romper con el guión oficial vasco es abrir a la
responsabilidad de construir voz propia que pueda sumar muchas
afirmaciones más a esta lista pequeña, afirmaciones desde las
voces de mujeres que dicen “no en nuestro nombre” en
todas partes del mundo, por eso son afirmaciones abiertas.
“No tenemos línea somos puro
curvas”
(graffiti
de las Mujeres Creando creado en Vitoria para los partidos
“abertzales”)
¿Cuál es el lugar para
afirmar esta desobediencia profunda, cuál es el lugar para
juntar desobediencias?
Sería una
respuesta quien sabe fácil, automática y un poco simple decir
simplemente que la organización feminista y la red de mujeres de
negro es el lugar de esta desobediencia, el lugar para decir
“no en nuestro nombre” y construir voz propia. Pero al
momento de hacer esta afirmación ese mismo instante aparecen
desde todas las esquinas las evidencias pequeñas y grandes de la
crisis en la cual esta sumergido hace tiempo el movimiento
feminista en España, arrastrada por esa crisis todas las formas
de organización de voz propia por parte de las mujeres y esta
crisis como parte además de la crisis, adormecimiento,
cooptación e institucionalización de los movimientos sociales en
general.
Quizás este no sea el lugar
para tratar en detalle esta crisis pero al mismo tiempo no queda
alternativa si tenemos que ubicar el momento en el cual la voz
fue expropiada por los partidos políticos, en el momento en el
cual la iniciativa dejó de estar de nuestro lado y el horizonte
dejó de ser un horizonte propio y autónomo.
Las causas
son muchas y bien complejas y desde este espacio desafío a que
busquemos los escenarios para discutirlas, recuerdo el proceso
de la asamblea de mujeres de Álava (tan solo como uno de tantos
y tantos y tantos ejemplos) donde justamente a partir de la no
toma de postura ante la violencia de ETA, la mimesis que se hizo
con el nacionalismo de izquierda es que queda diezmada en su
fuerza vital y queda convertida en un acto rutinario, triste y
gris cada 8 de marzo.
Tengo tan
solo el espacio para señalar algunos de los puntos de crisis del
movimiento feminista del cual soy parte desde hace 20 años o
más:
-
Ausencia
de voz publica y propia,
-
Ausencia
de análisis y propuesta hacia la sociedad, como si hubiésemos
caído en la trampa de atrapar la visión feminista a unos cuantos
“tema de mujeres”,
-
Reducción
de la condición de ser mujer a la mujer blanca, de clase media,
etc. dejando fuera a las viejas, a las pobres, a las jóvenes y
otras tantas y tantas y tantas,
-
Crisis de
convocatoria,
-
Fragmentación temática y subsecuentemente identitaria sin
establecer vínculo o relacionamiento entre formas de
subordinación de las mujeres, por ejemplo entender el tema de
las inmigrantes como un tema de ellas tan solo por poner un
ejemplo.
-
Crisis de
lenguaje
-
Institucionalización y supeditación a las subvenciones estatales
o municipales
-
Delegar la
iniciativa en las instituciones y los estados como única lógica
de incidencia política.
-
Encierro
en lógicas endogámicas de grupos de amigas.
Frente a esta crisis creo
que hay muchas tareas por realizar.
La primera reconceptualizar
que cosa entendemos por movimiento social. Analizar los
conceptos y las bases identitarias a partir de las cuales
construimos espacios colectivos. Trabajar sobre formas de
lenguaje propias y restituir el vinculo con nuestras ciudades,
sociedades y gentes a partir del propio cotidiano.
Claro que creo que es vital
que no nos coman las lógicas institucionales y que es importante
resistir a ello. Generar nuestros propios espacios para llegar a
la sociedad y opinar y decir lo que pensamos sobre todos los
temas sociales que nos atraviesan, opinar sobre la migración,
sobre la calle, sobre los estatutos autonómicos. Hacer programas
de radio y saber que del otro lado hay una o diez mujeres y
algunos hombres escuchando y elaborando al mismo tiempo su
propia visión.
Claro que
creo que podemos reconstruir una práctica política desde el
cotidiano juntarnos en un mismo espacio entre diferentes y
construir alianzas insólitas e inesperadas. Por eso también
estoy en Bolivia, sin haber abandonado por ello lugares de lucha
y discusión que forman parte de mi historia política.
Me despido pensando que, el primer lugar de la desobediencia es
la vida misma propia y que donde todo se desata es en el
cotidiano, me despido pensando y sabiendo, sintiendo y palpando
que en el mundo hay muchas formas de desobediencia que están
ejerciendo en este momento las mujeres de la manera mas
insólita.
Me despido esperando que estas reflexiones sean útiles a mujeres
tanto en España como en otras partes del mundo.
Me despido sabiendo que la complicidad florece y vuelve a
florecer donde una menos lo espera, donde no está dicho que la
encontrarás como me pasó a mí en Bolivia con las compañeras que
me acompañaron en la propuesta de este texto, en especial con
maria galindo, coautora del mismo.
Si alguna de las reunidas en este encuentro o no, sea cual fuere
su lugar, tiene ganas de seguir con estas ideas acá planteadas
espero sus reflexiones y aportes para seguir trabajando en este
sentido.
E-mail:
idorg@euskalnet.net
Nuestra
venganza es ser felices
(graffiti
de las Mujeres Creando de Bolivia)
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