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Solamente somos
un tumulto de defensa para facilitar el paro
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Florentina Alegre |
Cada vez que
existen paros o bloqueos de caminos es difícil para las mujeres
de bajos recursos económicos subsistir en nuestros hogares por
llevar la carga, el peso de la economía del hogar.
La capacidad
de resistir calladamente la angustia y la desesperación de las
mujeres urbanas y rurales, las tres semanas de paralización por
la consecuencia de los bloqueos de caminos y marchas obligadas
por algunos dirigentes vecinales y caudillos indígenas de varios
sectores.
Compañera,
hermana estas marchando junto a los compañeros, junto a tus
hermanos como una forma de visibilizar tu presencia, tu lucha
consecuente con la causa y por la justicia. Pero los dirigentes,
los caudillos no toman en cuenta nuestra participación. Para
ellos no tenemos la voz propia, nos invisibilizan, solamente
somos un tumulto de defensa para facilitar el paro o bloqueo.
A pesar de
nuestra lucha que es más decidida y de resistencia más que todo
con nuestra valentía como mujeres, si opinamos se apropian de
nuestra sabiduría, mientras a nuestros dirigentes les excita la
sangre, cuando hay enfrentamientos alucinan, cuando existe mas
crisis les alegra, disfrutan de las ollas vacías sin importarles
sus hijos, sus hijas, sus familias, su gente y su pueblo.
Las mujeres
tenemos que marchar. Al mismo tiempo estamos sosteniendo nuestro
hogar, si venimos desde nuestras comunidades a pesar de estar
cansadas tenemos que ser cocineras y realizar las ollas comunes
para todos nuestros compañeros. Señores dirigentes y caudillos
si tomarías en cuenta a tus compañeras, a tus hermanas para
realizar y hacer un paro cívico e indefinido, marchas
indefinidas seria diferente, planificada con creatividad no
pasaríamos tanta hambre, las protestas, las marchas serian
efectivas y creativas como anhelamos, como soñamos las mujeres,
encaminaríamos para recuperar nuestros recursos naturales, una
convocatoria echa por nosotras y con nuestras propuestas hacia
la ASAMBLEA CONSTITUYENTE.
Ahora que
con tus machismos, autoritarismos igual que la policía
imponente, violento como el ejercito, racista como las élites de
Santa Cruz y del país; no conseguimos nada, ni siquiera logramos
la unidad y eso sí encontramos el odio, la amargura, mejoramos
el divisionismo, el clasismo, hemos fortalecido al fascismo a la
derecha además hemos dado fuerza a los partidos políticos
tradicionales, seguirá la impunidad para los asesinos, seguirá
lo mismo la pobreza.
En
mi cultura el egoísmo
está
condenado, sobre todo en las mujeres; la humildad y generosidad,
la ausencia de egoísmo,
es considerada una virtud. En el pasado, ser humilde con
miembros de fuera de la familia aseguraba que no harías
a nadie envidioso; así
él
o ella no utilizaría
ningún
hechizo contra ti. Si te sientes importante eres una envidiosa.
Si no te comportas como todo el mundo, la gente dirá
que piensas que eres mejor que los demás,
que te crees grande. Con la ambición
-condenada en la cultura mexicana y valorada en la anglosajona-
llega la envidia. El respeto acarrea una serie de reglas que
mantienen en orden las categorías
sociales y las jerarquías:
el respeto está
reservado para la abuela, papá,
el patrón,
aquellos con poder en la comunidad. La mujer está
en lo más
bajo de la escala un peldaño
por encima de los desviados. La cultura chicana, mexicana, y
algunas culturas indias no toleran la desviación.
Desviación
es todo aquello que está
condenado por la comunidad.
La
mayoría
de las sociedades tratan de librarse de sus desviados. La mayoría
de las culturas han quemado y golpeado a sus homosexuales y a
otros que se han desviado de la normalidad sexual. Los raritos
son el espejo que refleja el miedo heterosexual de la tribu: ser
diferente, ser otro y por lo tanto inferior, por lo tanto sub-humano,
in-humano, no-humano.

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